Continúa creciendo el número de empresas que deciden lanzar programas de mentoring con diferentes propósitos, como el desarrollo de carrera, el refuerzo de determinadas experticias funcionales o la promoción de la diversidad de determinados colectivos (al comienzo de la fase de Introducción de su Ciclo de Vida y de la Fase 2 en la curva de Adopción).

Ciclo de Vida del Mentoring en España

El paso previo al lanzamiento de un programa es su diseño, que requiere conocer y entender que el mentoring es un proceso en el se establecen relaciones de mentoring entre dos personas, el mentee y el mentor.

Para que la relación de mentoring resulte efectiva, es decir, para que ambos aprendan y se desarrollen, la persona encargada del diseño y administración del programa necesita asegurar que mentee y mentor conozcan lo que tienen que hacer (sus roles) y, más relevante aún, que desarrollen las competencias para hacerlo.

La administración del programa requiere, además, un trabajo intenso una vez lanzado el programa con el propósito de que mentee y mentor mantengan el foco en su relación. Conviene recordar que la mayoría de ellos, o todos, son novatos en ese rol, que están fuera de su zona de confort y, por tanto, experimentan incertidumbre, incompetencia e incluso miedos.

Una de las áreas en la que la administración del programa necesita enfocarse una vez lanzado el programa es en facilitar el fortalecimiento de la confianza en la relación de mentoring, es decir, entre mentee y mentor.

 

Robusteciendo la confianza

La confianza es uno de los factores críticos para el éxito de la relación de mentoring. La confianza establece el tono y el marco de expectativas de los dos protagonistas principales: mentee y mentor.

La confianza de la pareja se construye y robustece principalmente con estos tres vectores:

  • Entrega voluntaria y generosa
  • Actitud humilde y valiente
  • Involucración honesta y clara

 

Entrega voluntaria y generosa

La voluntariedad de servir, aprender y compartir es un pre-requisito, por tanto indispensable, para ser reclutados como mentee y mentor.

El mentoring es una vía de dos sentidos porque ambos facilitan el aprendizaje del otro y aprenden en esa relación. Colaborativamente comparten su conocimiento y experiencia con el propósito de generar nuevo conocimiento y experiencia. Generosamente dedican su atención y energía, es decir, su disponibilidad hacia el otro.

 

Actitud humilde y valiente

Una parte significativa del contenido de la conversación de mentoring está relacionada con la comprensión de las áreas de mejora, las equivocaciones pasadas y los aprendizajes extraídos de ellas. No todos están preparados y dispuestos para compartir esa información y reflexionar conjuntamente con el otro por miedo a ser percibidos como incompetentes, ignorantes o estúpidos.

Sin embargo cuando mentee y mentor desarrollan la suficiente valentía para comportarse con humildad, es decir, cuando se desembarazan de su armadura y escudos, mostrando su vulnerabilidad el uno al otro, generan un intenso y profundo aprendizaje a partir de la compartición de sus conocimientos y experiencias.

 

Involucración honesta y clara

La claridad y honestidad son cruciales para el desarrollo de la confianza, que es la expectativa o creencia de que el otro hará lo que dijo que iba a hacer.

La conversación de mentoring tiene como propósito que ambos, principalmente el mentee, realice determinadas acciones para alcanzar la meta que se ha propuesto. Es entonces cuando aparecen los conceptos de responsabilidad, accountability, compromiso e integridad.

El mentee es responsable de establecer las acciones que realizará, comprometiéndose con el mentor, que será accountable de las mismas. Es decir, el mentor es responsable de exigir y facilitar la responsabilidad del mentee. Los compromisos serán cumplidos para mantener la integridad de la relación de la pareja. En este punto conviene recordar que la relación de mentoring no es una charla o encuentro social mientras comparten un café, como desafortunadamente algunos creen, sino una inversión que la empresa y los protagonistas realizan con el propósito de conseguir determinadas metas concretas que, es de esperar, hayan sido recogidas en el contrato de mentoring que mentee y mentor habrán establecido.

El mentor está mentalmente presente y escucha activamente para poder realizar preguntas significativas y, así, involucrarse en conversaciones profundas que generan confianza intensa.

Cuando las personas se apoyan y colaboran, comparten comprensión y reflexión abiertamente comienzan a desarrollar una organización más conectada y responsable y robustecen la confianza entre ellas.

La confianza ayuda a que el Capital Experiencial (conocimiento y experiencia) fluya sin impedimento a través de la organización enriqueciendo a todos los involucrados.

 

El poder de nuestros mentores reside en su capacidad de despertar una verdad dentro de nosotros, una verdad que podemos recuperar años más tarde recordando el impacto que causó en nuestras vidas.” – Parker Palmer

 

Jaime Bacas, socio de Atesora Group e International Mentoring School.